Jugos y bebidas en los niños

Actualizado: 25 de oct de 2018

/por Cata Crichton/


Se sabe que entre las semanas 24 y 32 de gestación, el feto comienza a percibir el sabor dulce y el ácido. Una vez fuera del útero materno, el bebé va desarrollando poco a poco la gama completa de sensaciones que componen el sentido del gusto.


Es importante que la alimentación y las pautas alimentarias aprendidas durante los primeros dos años de vida sea lo más adecuada, ya que esto resulta fundamental para el óptimo crecimiento y desarrollo del niño, como también la base en la constitución de los hábitos alimentarios que tendrán cuando adultos.


La cantidad de carbohidratos simples, contenidos en gaseosas y jugos industrializados consumidos habitualmente por niños y adolescentes ha aumentado en los últimos años. Es indiscutible que el aporte nutricional es pobre, de mala calidad y además, contienen sustancias (conservantes y colorantes) no adecuadas para el consumo de los niños.


Entre los edulcorantes utilizados en este tipo de bebidas, el que más llama la atención, es el jarabe de maíz de alto contenido en fructosa, que es un compuesto muy dulce, súper económico, extraído del maíz, constituido por 55% de fructosa y 45% de glucosa. Muchos investigadores lo han catalogado como el responsable de la epidemia de obesidad y diabetes tipo 2.


En diversos estudios sobre sensación de hambre y control del apetito se muestra que las bebidas ricas en azúcares simples tienen menor capacidad para producir saciedad que los alimentos sólidos. Los líquidos muestran pobre capacidad de inducir compensación dietética, lo que sugiere que la ingesta de energía a partir de bebidas no son rápidamente “registradas” en los sistemas de regulación del apetito. Por todo lo dicho, estas bebidas no deberían formar parte de la alimentación habitual de los niños más pequeños y su uso en el resto de los grupos debe ser sumamente controlado, sobretodo cuando existe mal nutrición por exceso.


¿Y que pasa con los jugos de fruta?

Es probable que sean vistos por la mayoría de los madres y padres como alimentos sumamente saludables, sin embargo, es importante destacar que los jugos (incluso los jugos exprimidos) no presentan ventajas nutricionales sobre el consumo de frutas enteras. Dado que los jugos de frutas pueden ser consumidos en exceso, esto puede traer como consecuencia una disminución del apetito por alimentos más nutritivos y esenciales para el niño.



Según las nuevas recomendaciones, se sugiere que los niños consuman la fruta entera, ya que posee mejores fuentes de vitaminas como también fibra.


¿Cuáles serían las cantidades recomendadas de jugos naturales para cada edad?

  • Bebés menores de 12 meses: No se recomienda, salvo que sea por indicación médica.

  • Niños de 1 y 3 años: 120ml al día (media taza aproximadamente)

  • Niños de 4 a 6 años: entre 120ml a 180ml al día (0,5-1 taza aproximadamente)

  • Niños de 7 a 18 años: 240 ml al día (1 taza aproximadamente)



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